martes, 30 de octubre de 2007

La defensa de la biodiversidad. El toro bravo

No me gustan las corridas de toros. Para nada me gusta el maltrato a animales; de toda la vida he llamado la atención al que delante de mi, innecesariamente, mata una hormiga o un escarabajo; he podido tener perros de raza regalados y opté por sacar de la perrera a unos de raza indefinida y encima costándome dinero. Al igual que con los animales, estoy completamente en contra de la tala indiscriminada de árboles y de los incendios provocados, la mayoría de ellos con fines urbanísticos y por tanto para el enriquecimiento de unos pocos, pero para ser sincero hace tiempo que desconfió de las ONGS (No de los voluntarios) y parece que el tiempo me esta dando la razón; no son pocas las que están siendo investigadas por ser tapadera de negocios para nada lícitos. En contra de ellas estoy en desacuerdo en muchas cosas, en especial la guerra declarada a las centrales nucleares y en lo que se refiere a la defensa de los animales, la obsesión porque desaparezcan las corridas. De las centrales ya he hablado por , en cuanto a la defensa de los animales he de decir que ya son dos veces las que me han invitado a la Universidad para asistir a unas charlas en contra de las corridas de toros (¿No tiene la Universidad otros temas de los que ocuparse?) y me he negado a ir razonándoles el por qué.
Hoy me ha coincido a la hora de comer las noticias que daban en la televisión, y a estas horas incluso no estoy seguro de que me haya quedado bien con lo escuchado: En Perú (Y con esta van dos seguidas), la policía ha arremetido contra una manifestación no autorizada, contra las corridas de toros. La verdad es que no salgo de mi asombro; ¿de verdad no hay en Perú cosas mas importantes por las que manifestarse? Se perfectamente que las hay. ¿Quién o quienes han convocado esta manifestación? Tampoco me equivoco mucho si digo que algún acolito/s de sus gobernante para desviar la atención de otros problemas de mas entidad.
Brevemente el por que estoy a favor de las corridas: La cría de un toro bravo es carísima en comparación con la de una vaca, creo que hasta manipuladas genéticamente, con el único fin de que en el mínimo de tiempo, den el mayor numero de kilos de carne, y el mercado manda y los toros hace tiempo que hubieran desaparecido o estarían recluidos en parque zoológicos, por lo que ya habría que restarle lo de bravos. Tampoco creo que la muerte de todos los animales que nos comemos sea demasiado dulce. Puede que los peruanos residentes en su país, no terminen de creerse que el burro, hasta hace bien poco, un medio de transporte, muy usado en España, ha desaparecido. ¿Añadimos estas dos especies a la de las desaparecidas o en peligro de extinción? Ayer mencione a la vicuña. ¿Somos conscientes de hasta que punto hemos esquilmado los mares?

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lunes, 29 de octubre de 2007

Del puente a la alameda. Mis viajes por America

Cuando me vine a mi retiro, una de las pocas cosas que me traje, fue la colección de fotografías. Me imaginé a alguien partiéndolas por la mitad, muy común en personas despechadas, para hacer desaparecer a la persona odiada y no me parecía justo que la historia grafica de cinco personas, fuera estupidamente destruida. También es verdad que en los dos o tres años que llevo aquí, no he querido digitalizarlas porque sabia que en especial una parte de mi vida, me iba a traer recuerdos negativos como así me ha ocurrido cuando al final me he decidido a hacerlo. Siempre he sido un maniático del orden y las tenia clasificadas en carpetas y al llegar a las que aparecíamos juntos mi ex y yo, no puedo negar que al menos me ha hecho reflexionar; no me entra en la cabeza que dos vidas unidas desde que éramos niños, se rompa por unos motivos que jamás han existido.
Anoche empecé con una tristeza anormal y esta mañana ya tenia claro que era como consecuencia de otro coletazo de mi maldita depresión; ansiolítico bajo la lengua y a presentarle cara al mal tiempo. Voy a seguir con el escaneo, pero voy a hacer lo posible por meter los malos recuerdos en el baúl y pensar en los buenos.
Cuando le ha tocado a la carpeta que había titulado historial náutico, aunque también ha sido compartido con ella puesto que, al menos en mi época, en la Marina Mercante española, dejaban a los oficiales que les acompañaran sus conyugues, y son muchos los buenos recuerdos que me han venido a la mente, pero cosa curiosa, entre todos hay uno que me ha aflorado sobre los demás y fue mi estancia en Lima. Son muchas las veces que había escuchado la Flor de la canela, y quise revivirla en vivo. Como es lógico lo primero que hice fue hacer el recorrido desde el puente hasta la alameda. ¿Cómo hechos en teoría tan insignificantes como un paseo, pueden marcar tu vida? Lo recuerdo como si hubiera descubierto otro mundo, aunque al llegar a la alameda tengo que decir que me lleve una pequeña desilusión; no me entraba en la cabeza que una joya como aquella los limeños la tuvieran tan abandonada.
Son muchas la veces que he dicho que no creo en himnos, pero si de mi se tratara, el de Perú seria la Flor de la canela y sus símbolos representativos el puente y la alameda.
Una ultima nota. Allí fue donde compre mi primer y ultimo poncho, que por cierto era de vicuña, especie que al parecer esta en estado de extinción, y a la persona que se lo regale, no le gusto ¡Yo que creía que estaba regalando un tesoro!
Son las siete y ya es noche cerrada.

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domingo, 28 de octubre de 2007

Tristeza y bienestar. Nada es por casualidad

Cada vez estoy más convencido de que nada en esta vida sucede por casualidad. Se acaban de ir mis hijos y me he puesto a ver si termino el escaneo de las fotografías. Pongo música y lo primero que escucho es Amigo mío de José Vélez, la paso y le sigue Piensa en mi de Luz Casal, me irrito un poco y a pasar nuevamente y Mi corazón de Juan Bau. Corto la música. Las he anotado y mañana volveré a escucharlas. El por qué he dejado de escuchar música; las tres son, o me han parecido, tristísimas y tal como estoy en este momento es lo que me hacia falta.
Al igual que todos los domingos, han estado conmigo mis hijos. Buen día de sol. Mi hijo, le ha estado pasando el motocultor al campo; con estas últimas lluvias, las hierbas se estaban poniendo en plan bosque; mi hija la comida y su paseo con los perros y yo cortando los brotes de las cañas de bambú en el jardín. Un día perfecto.
Han cambiado la hora (Algún día estudiare el por qué se ahorra tanta energía) y para mi es un hito, porque a partir de ahora a las seis de la tarde ya es de noche; si a esto le añadimos que el tiempo que se espera es de días grises y fríos (El dichoso frío al que nunca he soportado y que tanto me acobarda), la verdad, pienso en lo que me espera a partir de ahora en mi encierro y no es como para tirar cohetes. Ha sido salir mi hija, que es la última que lo ha hecho, y pasarme todo esto por la cabeza como si de un flash se tratara y ha sido un cambio brusco a la tristeza. Se perfectamente que este tipo de vida no puede ser el fin ultimo al que aspiro, pero por motivos que ni yo mismo me explico me está costando un gran trabajo el dar el paso definitivo: Irme de este puñetero país al que he llegado, si no a odiar, puesto que es otra palabra que he borrado de mi diccionario, por lo menos a tenerlo entre ceja y ceja, y eso que tanto he soñado, de la playa de aguas transparentes y gente con la que se pueda hablar de cosas que no sean la marca de la camisa que llevas puesta, en este momento lo veo como muy lejano.
Mañana será otro día. Un día amanecerá en que me despierte, coja la mochila, y emprenda el camino.

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