jueves, 13 de noviembre de 2008

Alacranes y otros bichejos

Antes de salir para Costa Rica, un poco forzado por mi hija, me pase por un hospital para que me asesoraran/vacunaran, y me dieron unas píldoras que resultaron ser dos vacunas, ahora no recuerdo para qué. Había leído que por la zona de Limón, el dengue aún era un peligro, por lo que le recordé al medico que por qué no me vacunaba contra él, a lo que me contesto que no existía vacuna para tal enfermedad; si me aconsejo que siempre tuviera a mano un repelente de mosquitos; ni puñetero caso porque jamás me había picado uno; supongo despido un olor bastante desagradable para los pobres bichos, al menos los españoles.
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Una vez aquí, note que de vez en cuando amanecía con una picadura, vete tu a saber de qué, razón por la que me dije al final tendrás que usar el dichoso repelente, pero cabezón yo, también razoné, o mi cuerpo crea defensas para los bichos o voy a estar como un inútil dependiendo de medicamentos.
Un día me bañaba en la piscina y al salir de la misma, me seco con la toalla y noto un aguijonazo en la espalda; pensé que había sido una abeja y no le di mas importancia. Siguiente baño, vuelvo a secarme y aguijonazo, esta vez en el pecho. Algo raro pasa, me dije, compruebo la toalla y me veo un hermoso alacrán en la misma. Los conocía pero jamás me había picado uno, y este o bien había soltado, antes de picarme a mí, su buena ración de veneno, o soy un tío bastante resistente al mismo. Como es lógico supuse esto ultimo. Lo fotografié, lo recogí con un folio y lo eche al campo que es donde debía estar.
Pasaron unos días y una mañana me levanto con unos picores en las piernas desesperantes; ni que decir tiene que las ganas de rascarme eran irresistibles, pero me contuve. Fui a la farmacia y pedí alguna crema, para aquellos pinchazos, más bien mordeduras, me pringué de la misma, pero maldito el efecto que me hizo porque aquellos puntitos iban engordando poniéndose rojos y picando cada vez más. Fue mi amigo Javier el que me dijo que los bichos los tenía dentro y que para matarlos me diera con alcohol, el cual me dio; una friega en condiciones y al otro día dejo de picarme. Sigo dudando que los animales estén dentro de la picadura, pero de vez en cuando no ya en las piernas, sino en cualquier otra parte del cuerpo tengo esa picadura, la cual distingo muy bien, alcohol y remedio santo.
Ahora con el verano pican las porruas (cuando tenga Internet, averiguare que tipo de bicho es, pero así le llaman aquí) que pican mas bien cuando me voy al atardecer a la playa, pero estas ni me dejan marca.
Otro día fui a ver el manglar que hay cerca de la desembocadura del río y mi ropa era los pantalones cortos de guiri y unas chanclas. Paso alguien por allí y me vino a decir que si estaba loco, que en las yerbas, las cuales me llegaban por las rodillas había unos insectos que picaban y bien. Salí ileso. Entre esto y las picaduras he vuelto a mis pantalones largos de toda la vida.
Cerca también de la desembocadura del río hay una especie de meandro con animales como garzas, patos y algunos más que trato de fotografiar. Escucho un ruido anormal en el agua, y veo haciendo una especie de giro y sumergiéndose poco a poco un lagarto. Así le llaman aquí al caimán, cocodrilo o animal semejante. El que yo vi mediría como metro y medio. Pienso en Javier que todos los días atraviesa el río.
Ya casi soy un experto defendiéndome de mis amigos los bichejos.


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3 comentarios:

Em dijo...

No sé si te lo han dicho, pero qué relatos tan elocuentes, que uso de la palabra tan hermoso... de verdad me encanta venir a leerte.

Hay que tener cuidado con los bichos, en ese tipo de zonas, abundan y algunos son realmente nocivos.

Que tengas un soleado fin de semana.

Besos!

Bettina dijo...

Ostras !! que susto! un alacrán, José,! que repelús.....y tú tan tranquilo y machote.....
Pero no sentiste nada más? no fiebre, no dolor ni mareos?
Pues....en las pelis de vaqueros ,los picados por alacrán se morían en minutos....!
Eres un supermán u qué?
No sabes cuánto me alegro,amigo,que no te haya afectado, pasaba por aquí 2 veces al día y no veía nada nuevo y empezaba a preocuparme.
Un saludo muy afectuoso y gracias por tus valiosas crónicas.

José Manuel dijo...

No Emi, no me habías dicho eso antes. Por otra parte creo exageras; simplemente escribo lo que pienso.
De todas formas, las gracias te sean dadas.
Un beso

Amiga Bettina, te aseguro que cuando note el segundo aguijonazo y a continuación vi que era un alacrán yo mismo me quede asombrado. Yo también esperaba dolores espantosos. He preguntado por aquí a ver si estos duelen menos y me han dicho que duelen y bastante.
Espero que no me pique otro, por si este estaba bajo de veneno.
Un abrazo