viernes, 30 de octubre de 2009

Cuándo se acaba una etapa de tu vida, cierra capítulos

Mirando al pasado de Maritza Bernal
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Sí insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que van clausurandose.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan.
Suelta el resentimiento, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.
¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
¡El pasado ya pasó!

Se de algunas personas que viven ancladas en el pasado, sufren y hacen sufrir a los demás. A ellas van dedicadas estas líneas entresacadas de máximas de Paulo Coelho.

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Completamente deacuerdo pero eso ¿cómo se hace? Si la pasión domina a la razón ¿cómo poner freno a la nostalgia?
Además, las lagartijas, cuando pierden la cola, la regeneran una y otra vez, está en su naturaleza... ¿hay algo más fuerte que ella? ¿cómo se puede someter a la propia naturaleza?
El "qué" lo sabemos, nos falta el "cómo"...

José Manuel dijo...

Amigo/a anónimo, el cómo, es construyendo muros. Se perfectamente que no entenderás que es lo que te estoy diciendo; ya en su día intente describirlos y esto es lo que me salió, pero te aseguro que se pueden construir, y una vez hechos, como dice Paulo Coelho, no por orgullo ni soberbia, te impedirán volver atrás.
Saludos y empieza a construirlos

Anónimo dijo...

Ya, construyendo muros pero, de nuevo, ¿cómo se construyen? ¿Le dices a tu mente "por ahí no se puede ir"? ¿Cuentas de 100 a 0, de tres en tres, cada vez que te asalte la nostalgia? 100, 97, 94, 91... Además, si a la melancolía (bonita palabra)se le unen ciertas dosis de fantasía y el gusto por el cine, entonces, todo se hace más difícil todavía.
Con el tiempo, al final, dejas de hacerlo (sea este, probablemente, otro tipo de esos muros) pero a mí no me vale, se me hace laaargo.
Seguiré buscando...
Un beso,

José Manuel dijo...

Querida desconocida, por ahí se decía querer es poder, pero al parecer a ti te gusta estar sumida en tu melancolía. Y ya que he mencionado esta palabra, sabias que es como los griegos (Hipócrates ya la mencionaba) denominaban a la ahora tan temida depresión. ¿No estarás pasando por una? Si es así, difícil tienes levantar muros, porque se destruyen neuronas, y que yo sepa solo con antidepresivos se regeneran.
No, seguro que me dirás que no, que lo tuyo es solo melancolía.
¿Por qué no me cuentas de que la tienes?
Si ves que este no es el lugar adecuado, aquí tienes mi correo: master2645@gmail.com

Otro beso, pensando que este te haga olvidar por un momento los motivos que te tienen triste

Anónimo dijo...

Creo que acertaste, ese escritor es de lo mejor, aunque creo que es mejor ver el ojo propio que el de los demas. Lo mejor que dice ahì es lo del rencor que a muchos nos serìa de mucha ayuda ponerlo en practica, muy bien por este escrito señor Correa