sábado, 11 de octubre de 2008

El buceador autóctono

Una de las desilusiones que he tenido en Costa Rica son las aguas turbias de sus mares. Mientras estaba en el Golfo de Nicoya, lo veía lógico puesto que es un puro manglar, pero pensando que lo iba a cruzar y ver el Pacifico abierto al Oeste, supuse que las aguas cambiarían, por lo que en Puntarenas, después de mucho preguntar, encontré un comercio que mas que de artículos de buceo era de bicicletas, y allí me compre aletas, gafas y tubo al que por aquí llaman snoker. Pregunte por cámara submarina y por ahora no la he encontrado.
Cruzamos el Golfo, Pacifico a mar abierto y las aguas seguían turbias. No me entraba en la cabeza después de ver los reclamos turísticos que de estos países hacen en los que se ven no solo las aguas cristalinas, sino de un color entre azul y verde que estuvieran tan turbias.
Puedes continuar leyendo... Fue ya en mi pueblo y hablando con mi amigo el loco al que le pregunte si conocía algún buceador nativo, puesto que no quería la opinión de esas escuelas de buceo en las que te enseñan a manejar las botellas en una piscina, salida al mar en grupo rodeado de monitores y salen convencidos de que saben bucear; en el atracadero parece ser que hay un yate de un italiano que se dedica a este menester. No solo me dice que si, sino que ya me cuenta algo de su historia. El hombre hasta hace un par de años también había estado enganchado a una de las drogas, en este caso legales, como es el alcohol.
En estas estábamos cuando mira por donde, por allí aparece y lo invitamos a nuestra mesa. Dejo la conversación con el loco, lo siento pero todo el mundo lo conoce por este nombre y la verdad es que no se me ha ocurrido preguntarle su verdadero nombre, y me voy directo al grano con el recién llegado, que en realidad vive de la pesca en general, y que desde niño practica el buceo; su especialidad son las langostas.
La explicación de las aguas turbias es de lo mas obvia en este país y supongo que en todos los de alrededor, por lo que el reclamo turístico es una verdad tan a medias que mas bien es un engaño. En la larga época de lluvias, los ríos vienen tan caudalosos y arrastran a su paso tanta tierra que en su desembocadura son de un color rojizo, por no decir rojo, cosa que he podido comprobar en el que tengo cercano, y son tantos los ríos que desembocan al mar, que hacen que su transparencia sea nula. Cesa la época de lluvias que si no estoy mal informado será en este mes, un mes de decantación de las aguas marinas y aproximadamente dos meses de aguas transparentes, que vienen a coincidir con el verano de aquí que nada tiene que ver con el verano de las estaciones del planeta en que habitamos. Las vacaciones aquí, tampoco estoy seguro a cien por cien, son Diciembre, Enero, por lo que el verano y las navidades son en las mismas fechas.
Sigo mi conversación con este hombre, y mi siguiente pregunta es si hay peligro de tiburones, a lo que me dice que siempre que baja lo hace si no con miedo, al menos con mucho respeto y me cuenta un percance que tuvo cuando buceando en busca de langostas, un pequeño pez martillo, del que mis referencias son que nunca ataca al hombre, se metía en las cuevas en busca de su alimento por lo que le estorbaba; no se las pensó, lo cogío de la cola y lo arrastro a su derecha, pero el pobre bicho diría que el también tenia derecho a su sustento y volvió. Repitió la operación de tirar de él por la cola, pero esta vez se le revolvió mordiéndole en el brazo izquierdo, cicatrices que aun conserva y que me enseño.
También me hablo de cómo están no solo contaminando la bahía sino que con la pesca del trasmayo en el interior de la misma, están agotando las especies que antes eran abundantes, hasta el punto de que en un día podía sacar el equivalente a mil dólares de los de antes en un día de buceo, en los que capturaba no solo langostas sino meros y otras especies de grandes proporciones y ahora tiene que desplazarse a otros lugares de la península, de los cuales no me dijo ni el nombre, supongo para evitar que lleguen a oídos de la competencia y también los agoten. Es una pena el que ya haya llegado aquí el pan para hoy y el hambre del mañana y que las autoridades hagan la vista gorda, porque si aplican las vedas en las épocas de reproducción, crean paro y eso les hace perder votos para que sean elegidos de nuevo.
De todas formas me dio esperanzas, de que si mis pretensiones son solo fotografiar especies, no tendré que alejarme mucho, aunque el día que los haga estoy seguro que iré más pendiente de los escualos que de mi colección fotográfica. Con el tiempo me compraría una lancha neumática y me buscaría a alguien que me acompañara, que el se entretuviera pescando mientras yo buceaba y en caso de verlos subirme rápidamente a ella. No tengo espíritu de héroe.
El marido de Betty, Ezequiel, tiene una barca de pesca y se dedica a ella. La barca es de remos y dice que no le hace falta motor porque en teoría la pesca esta cerca de donde la tiene atracada, pero cada vez son mas los días que vuelve sin pescar nada. Espero un día de estos acompañarlo, ver las artes que utiliza y ver de primera mano la abundancia o escasez de peces.


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1 comentarios:

Olman Briceño dijo...

Interesante articulo. Fluido y concreto respecto a la situación de nuestros mares costarricenses. Pienso que es una buena labor esta de denunciar las situaciones que atraviezan las costas y una enviadiable faena la de busear por las costas del pacífico...

Olman Briceño
www.olman82.blogspot.com
Nicoya, Guanacaste