miércoles, 24 de marzo de 2010

Lo que como en Costa Rica

Comida que me prepara Betty


Integrarse en el lugar en el que vas a vivir, significa hacerlo en todos los aspectos de la vida, y la comida es uno [los destinos de las naciones dependen de su modo de alimentarse(parece ser que autor de la frasecita, es Maurice des Ombiaux)], y bastante importante, porque de ella depende incluso el carácter de las personas, razón por lo que desde el primer momento de mi estancia, me marque el comer como lo hacían en una casa de familia normal. Me busque a Betty y le dije que de lo que hicieran de comer en su casa, apartara un plato y me lo trajera.
Es uno de los pocos sacrificios que estoy haciendo aquí. ¡Odio los frijoles y el arroz!, hecho de menos mi aceite de oliva y una buena tortilla de papas.

Este álbum ya lo tenia metido en el blog, pero gracias a la putada de Blogger de hacerme desaparecer del mismo todas las imágenes y a mi cabezonería de volver a restituirlas, he buscado las fotos como si de oro se trataran. No las encontraba, y el motivo, estar camuflado en una entrada que nada tenia que ver con la comida, y bastante menos con la forma de alimentarse los ticos. He decidido colocarlo como entrada nueva. Mis motivos tengo. Es muy probable que a partir del día veintinueve, retorne a la comida española, eso si, preparada con los maravillosos productos ticos.
También es verdad, que salvo en caso de extrema necesidad, jamás volveré a comer arroz con frijoles, por mucho que el (dejo la disputa de su procedencia entre ticos y nicas) por aquí sea un manjar.
Que soy más tico que cuando llegue a este país, no me cabe la menor duda. Si se debe a la alimentación, ese ya es otro cantar, y no precisamente de gallo pinto.

Y ya puestos, Erika, que andaba limpiando la casa, me dice que con semejante bicho ella no continúa. La verdad es que no lo había visto. Hermoso sapo que como todos los bichos de los alrededores tienen debilidad por compartir morada conmigo. Supongo vendrán buscando el fresco. Sigo sin comprender el por que ciertos animales están tan desprestigiados. Este aparte de precioso, era muy manso y con cara de buen sapo. Se fue mediante empujoncitos que le fui dando con la mano.
La gata ni aparecer.



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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Haces bien en integrarte a un pais con todas sus costumbres,y sobre todo con sus manjares,que los hay,otra cosa es que se sepa hacer uso de ellos,pero eso pasaria en España y en cualquier pais del mundo con alguien que no sepa y sea un NEGAO para ello.
Que suerte vas a tener cuando alguien te prepare la comida.