lunes, 25 de mayo de 2009

David, relaciones prematrimoniales y como es un casanova por estos lares

Seguir hablando de personajes que pasen por este mi pueblo, me parecía abusar de excesivas historias, pero no hacerlo de David seria ocultar la que para mi es bastante llamativa.
David en realidad no esta de paso, aunque no es de esta zona, hace tiempo que recalo por ella y tiempo el que anda con Luis en sus Cabinas Costa Estrada, donde empezó de albañil pero ahora esta ejerciendo oficios múltiples, desde jardinero a marinero pasando por aquel otro que al patrón le haga falta.
Leer el restoVive en una de las cabinas, con todas las comodidades que ello implica, y que son demasiado para la mayoría de los habitantes de por aquí.
Aunque también y en sus tiempos llevara una escuadra en la mariconera como si de lo más normal se tratara, para mi es de lo mas corriente de entre las personas que conozco; hasta es el único que pone su propio paquete de tabaco sobre la mesa.
Algo tenemos en común: Cuando acaba su trabajo coincidimos en la playa viendo el atardecer. Llega en su bicicleta acompañado por una perra, que aun no siendo suya, lo ha elegido como jefe de la manada.
Es raro el día que lo he visto tomarse una cerveza, aunque se que no las desprecia, al igual que tampoco un puro. Tampoco es amigo de complicaciones, y cuando la cosa se ha puesto fea como consecuencia de que alguien, en estado etílico avanzado, se haya sobrepasado, sin previo aviso desaparece.
Tiene dos celulares, uno en carga y otro que siempre lleva encima, simplemente les cambia la tarjeta. Tampoco es normal.
El invierno ha llegado y es poca la gente que aparece por la tertulia, por lo que ahora tengo más tiempo de hablar con él, pero es raro el día en que nuestra conversación no es interrumpida por una llamada. Al principio, no le prestaba atención a lo que hablaba, pero sin querer me voy dando cuenta de que invariablemente era una uila y por la forma de contestarles, doy por supuesto que no se trata siempre de la misma.
Me escamo y no solo le voy prestando atención a sus charlas telefónicas, sino que sin que parezca una indagación por mi parte le voy haciendo preguntas. No, no tiene inconveniente de hablarme de sus amigas, lo hace como la cosa más natural, pero voy llegando a la conclusión de que lo persiguen y al parecer en nada me equivoco, incluso llego a más, creo hay cierta competencia entre ellas puesto que son muchos los días que viene con moratones en la zona del cuello y cuando por ellos le he preguntado me dice que algunas se los hacen para que las otras sepan que no es la única. Una forma de coartarlo para que sean ellas solas.
A la mayoría las conozco y casi todas son coincidentes en ser jovencitas y con un hijo que por diferentes motivos no tienen padre reconocido. Unas son flacas y otras todo lo contrario, gordas, aunque a David no le gusta llamarlas así, sino gorditas. Otras son machas (rubias) y otras negras (morenas).
Cuando lo pico y le digo que es imposible que tenga una uila cuando a él le apetezca, quiere hacerme una demostración haciendo una llamada de teléfono para que vengan a recogerlo la que yo diga, en su moto o incluso en su carro lo que ya no es tan normal con el poder adquisitivo de la mayoría de ellas.
A base de hacerme el incrédulo, decide desvelarme un secreto, que no se el por qué me recordó a una película, posterior a la transición española, La escopeta nacional si mal no recuerdo, en la que el viejo, dueño de la finca donde se celebraba la cacería, tenia una colección de pelos de pubis de sus conquistas, pero la tecnología ha avanzado y David las tiene grabadas desnudas con su celular. Me las enseña.
No, sé que este escrito no lo leerán por estos alrededores, entre otras, porque el acceso a internet, que yo sepa solo lo tengo yo y el local al que se acercan los gringos para comunicarse con su país, por lo que tengo la seguridad de que no pongo al descubierto a nadie. Por otra parte puede que no sea el único confidente de David.
Hago constar que David jamás ha presumido de sus conquistas, si de ellas me ha hablado ha sido por la insistencia mía, ante mi incredulidad de las dotes de seducción de él por una parte y de la ligereza con el que practican el sexo ellas.
Le pediré a David que haga memoria y enumere sus conquistas/amoríos para ver si les faltan muchas para igualar a las ciento treinta y dos del verdadero Casanova.
A la pregunta de si no piensa en casarse, me contesta con un sonoro ¿…Y para qué? Acompañado de fuertes risas. Después sigue enumerándome inconvenientes: Responsabilidad con los hijos, costear a una mujer, tener que tener una casa, repartir el dinero, y sigue.
Anoche estábamos los dos solos en mi mesa aunque con posterioridad llego Javier. Me dijo que esperaba a una amiga, pero sin previo aviso se puso a diluviar, por lo que tuvimos que refugiaros en el Bar los Gitanos.

Había karaoke (tampoco comprendo que personas que no tienen ni puta idea de canto, y sin ningún complejo, se desvivan por coger el micrófono), corrieron las cervezas, me pidieron unas fotos, e incluso el administrador del local, al decirle Javier que esas fotos se verían en medio mundo, me llevo a que fotografiara el cartel anunciador del mismo que piensa colocar. ¡Que desastre!

David seguía esperando a su uila, los efluvios alcohólicos subían y la perra y yo sobrábamos, así que espere a que amainara algo y me vine solo, aunque también lo podía haber hecho cuando empezó la tormenta, puesto que de todas formas me calé hasta los huesos.



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2 comentarios:

Diana Laura dijo...

Pues voy de salida para la escuela, pero vi que dejaste un comentario y que actualizaste tu página, así que no pude evitar pasar por aquí.

Sólo para que lo sepas, porque no leí mucho, pero he de volver :P

Buenos días!

Bettina dijo...

Siempre ameno, amigo José,tus relatos y qué suerte tengo de poder leerte.
Se te vé saludable, en paz y contento!
Sigue regalándonos tus apreciadas impresiones....
Un abrazo afectuoso !