lunes, 21 de enero de 2008

Al final del camino, la meta

Hacia tiempo que no me encontraba tan bien. Ha sido un camino largo. Hace tres años, todo lo veía tan negro, que dudaba que llegara este momento.
Aunque mi ex ya me había dado avisos de que se quería separar, yo estaba en plena depresión, y aun sabiendo que ya había pasado el cenit de mi tempestad, creía que eran alucinaciones debidas a mi enfermedad, hasta que llego una carta del juzgado, que era el aviso para la demanda de separación que ella había solicitado. Me hundí totalmente, pero en la depresión no es la primera vez que ante una dificultad extrema he sacado fuerzas, de no se donde, y he continuado. Ni entendía (Y sigo sin entenderlos) los motivos por los que pedía el divorcio (Alegaba que yo tenia una amante; nada mas lejos de la realidad), ni que a mi me pudieran pasar estas cosas. Para más INRI, me había dejado la cuenta sin dinero, por lo que no tenia ni para abogado, ni a quien acudir. ¡Dios!, flotaba en un mar embravecido sin saber el rumbo que tomar. Allí no podía aguantar y ni se como pensé en venirme para aquí a ver si en la soledad, podía pensar mejor y al menos defenderme, por lo que no lo dudé; eche en el coche mi ordenador y alguna ropa, y me vine.
Desde el principio, pensé que este era un lugar de paso. Quería alejarme el máximo posible del entorno que me rodeaba y que tan hostil me había sido; desde un principio pensé en Centroamérica, donde ya me veía, pero pobre de mi, no sabia hasta entonces el funcionamiento del sistema, y lo que para mi era cuestión de unas semanas se han convertido en una eternidad. La justicia lentísima y encima lo que había pedido su abogada eran diligencias previas por lo que la tramitación, si digo la verdad, todavía no ha acabado puesto que queda la separación de bienes, pero para esto, hoy mismo he estado con mi abagada para hacerle un poder y no tener que estar yo presente. No son los únicos documentos que he tenido que solucionar desde aquí, y todos se me hacían insufribles puesto que esto es un desierto y me tenia que desplazar con mi moto a esa civilización a la que cada vez soportaba menos: Pasaporte, certificado de penales, partida de nacimiento, poderes, testamentos, cambio de cuentas en bancos y alguna que me habré dejado por ahí, pero por fin hoy tengo la sensación de haber acabado, por lo que noto el oxigeno que entra en mis pulmones.
He soportado muy bien mi soledad e incluso le estoy agradecido. He tenido mucho tiempo para pensar en las miserias de este mundo, y me ha servido para ver con meridiana claridad las poquísimas personas que me quieren, y la inexistencia de lo que se llama amistad y otros muchos valores que en el mundo han sido. También he notado como la depresión me iba remitiendo, lo cual es una buenísima noticia.
El por qué de mi alegría: Al menos documentalmente, nada hay que me retenga aquí. Me quedan algunos flecos (Siempre quedan flecos), pero se que tengo la libertad de un día, levantarme, coger mis cosas (Las que me quepan en una mochila) y volar. Como escribí cuando empecé este diario: es verdad que aquello que ya ni esperabas que ocurriera, sucede.
Creo que hoy comienza otra fase de mi vida y espero que sea mejor que la que he dejado atrás. Son muchas las páginas que he cerrado y a las que tengo casi olvidadas. La empiezo, creo que limpio, sin rencores, sin odios y en paz conmigo mismo.
Vaya también mi agradecimiento, para los que a través de un medio tan impersonal como este del ordenador, y puede que sin ellos habérselo propuesto, me han animado durante este tiempo.

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4 comentarios:

Gaby Gaby dijo...

Ummm, tal vez sea una sensación de ligereza, de haberte quitado mucho peso de encima, que metafórica puede llegar a ser una carga!!!!
Que bueno que te sientas libre, fresco, hasta renovado!! tienes una libertad envidiable frente a ti.
Que sean los deseos de clama y tranquilidad los que te guien!!!
Me alegra saber que estas mejor!!!
Besos!!! :)

Alex Sual dijo...

He reparado en tu blog... por algo más que una simple casualidad (compartimos la misma enfermedad)... Desde aquí, enviarte ánimos... y esperar que la meta al final de ese camino no sea un espejismo, pues, a veces, esta enfermedad nos hace ver oasis en medio del desiérto que luego no lo son...
No quiero desmoralizarte, sino mantener tus pies en la tierra...
Que los ángeles te regales sus alas de libertad....
Un saludo

Anónimo dijo...

Oye por donde coño te encuentras? Escribes como si ya no estuvieras en la parcela, Fran

José Manuel dijo...

Amiga Gaby, aunque no lo creas tu has sido una de las “culpables” de esa calma y tranquilidad en la que ahora estoy sumido; ni te imaginas lo que te lo agradezco.
Espero me dure.
Hubo veces en que te note triste, allá por navidad, pero lo normal en ti es que transmitas ánimos.
Un abrazo
Un regalo