sábado, 12 de enero de 2008

El "todo vale" y la adoración del becerro de oro

Ayer hacia un buen día de niebla. Ya al levantarme veía que la bajada de presión atmosférica me estaba influyendo en los dichosos neurotransmisores. Al final Trankimazín bajo la lengua; el día lo sobrelleve pasando música de la colección de CD`s al disco duro externo, y conforme lo iba haciendo me preguntaba el para qué. En principio, la razón era simplificar, todo lo que me tuviera que llevar a mi paraíso soñado, pero a la vez mi otro yo, el negativo, me preguntaba si alguno de los motivos que me hacen dejar este mundo, los iba a conseguir allí. ¿De verdad iba a encontrar esos amigos que aquí he renunciado a encontrarlos? ¿Si no amigos, al menos iba a encontrar gente con la que poder hablar y que no estuviera deshumanizada? Lo de encontrar una compañera lo veía como imposible. Es bastante curioso que lo único que percibía como seguro, y con ello me anime algo, sea el poder disfrutar de los fondos marinos.
Sinceramente creo que por aquellas latitudes, esta llegando con demasiada rapidez el "todo vale" y la adoración del becerro de oro. Hoy me he levantado mejor, he estado en la Clínica Dental con mi moto a pesar del bajón de la temperatura y parece que los ánimos me han subido algo, a pesar de que en ella me han dicho que tardaran todo lo queda de mes para acabar con la boca. Está Jose con su amigo Dani que también ha traído a su mujer y están recogiendo aceituna.
El tiempo se me esta haciendo eterno.

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