jueves, 24 de enero de 2008

Muerte por ahogamiento. Sensación de calma y tranquilidad

En estos días en los que me encuentro tan bien, mi imaginación esta trabajando a tope y cuando pienso en mi posible viaje lo primero que me viene a la cabeza es el buceo.
El buceo lo he practicado durante toda la vida. Ya de niño lo hacia como los indonesios, pero sin ni siquiera usar las gafas de carey que ellos utilizan; sobre mi cuerpo solo iba el bañador y lo que mas recuerdo, era la visión difuminada, el escozor en los ojos como consecuencia del agua salada y el avance a base de brazadas. El juego de los crios, consistía en que uno de ellos arrojaba una piedra blanca, para que se distinguiera del las otras, normalmente grises y el resto a ver quien la localizaba antes. Como es lógico la piedra se lanzaba cada vez más lejos para aumentar la profundidad. Llego el uso de las gafas (Que cambio de visión tan maravillosa), continuaron aletas y el tubo de respirar en superficie (Snorkel le llaman) y finalmente, el traje, plomos de lastre, escarpines, guantes y fusil; definitivamente la botella de doce litros.
Me encontraba en el Ferrol, en pleno invierno, tan es así que había nevado y la nieve llegaba hasta la misma orilla, cuando decidimos ir a coger nécoras. Yo allí no tenía mi equipo, por lo que mi compañero de aventuras me consiguió un traje, pero botella solo disponíamos de una, la cual me dijo que llevara yo; íbamos juntos, él en apnea y cuando se le agotaba el aire, le pasaba la boquilla y se recuperaba sin subir a la superficie. En teoría el que iba en peligro era él, pero una de las veces que soltó la boquilla, se me fue para la espalda. Fácil. Pasarme las manos atrás y cogerla, cosa que hice, pero en un primer intento no la encuentro; se disparan los nervios, segundo intento y vuelta al círculo vicioso y mientras el que se estaba quedando sin aire, era yo, y a la superficie sabía que no llegaba. Yo había estudiado náutica y sabía lo que era la muerte por ahogamiento: Se aguanta la respiración tanto como es posible, normalmente de 30 a 90 segundos. Tras eso se inhala algo de agua, balbuceas, toses e inhalas más agua. El agua en los pulmones bloquea el intercambio de gas en los delicados tejidos, al mismo tiempo la inhalación de agua sella y bloquea las vías aéreas – un reflejo llamado laringoespasmo (o laringismo). “Existe una sensación de lloro, y una quemazón en el pecho a medida que el agua desciende por las vías aéreas. Luego viene esa especie de caída en una sensación de calma y tranquilidad”, según los informes de algunos supervivientes.
Esa calma representa el comienzo de la pérdida de consciencia, a causa de la privación de oxígeno, la cual finalmente dará como resultado la parada cardiaca y la muerte cerebral. En realidad, morir por ahogamiento en el agua no es ni bonito ni indoloro
, aunque puede ser sorprendentemente rápido y esto lo sabia porque entre los buceadores, por lo menos de mi época, habíamos corrido la forma de hacerlo para que fuera lo mas rápida posible: Aguantar al máximo la respiración y a continuación una inspiración profunda. A punto estaba de hacerlo cuando me encontré la boquilla en la boca; mi compañero se dio cuenta por lo que la busco y me la introdujo. Es otro día de los que volví a nacer. Desde entonces jamás he prestado mi botella, y cuando la he utilizado yo siempre me he asegurado de llevar la boquilla cogida al cuello. A no ser que sea para un caso concreto, prefiero ir en apnea disfrutando desde la superficie del fondo y bajando para casos concretos.
En la fotografía del encabezamiento, la muchacha lleva la boquilla en la mano, lo que prueba que no la lleva fijada al cuello. Jamás volvería a hacerlo yo.
Por cierto esta no la cité en mi escrito

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2 comentarios:

Gaby Gaby dijo...

Supieras que ese es uno de mis mayores temores.... morir ahogada!!! nunca he sufrido ese riesgo pero es algo que yace en mi...
Así que valoro saber como hacerlo mas rapido en caso que llegase a suceder...
Por otro lado, creo que no solo naciste otra vez si no que aprendiste algo nuevo y util... eso me lleva a la reflexión: todos los días perdemos algo de inocencia!!! que se compensa con la experiencia...
Saludos y Besos!!!

PD
Que chévere que hayas visto un programa de mi país... si esmuy bello,muy lindo, unos paisajes fenomenales y una gente sin igual, pero con gobernadores pateticos y creo que hasta reprsentantes de un castigo colectivo... Asi que viniste alguna vez a Pto. Cabello? es un pueblo pobre, sin embargo con una de las playas que mas adoro: Isla Larga!!!
Gracias por recordarme al ver el programa!!!
Besos

José Manuel dijo...

Amiga Gaby, de los miedos atávicos pude que el más arraigado en los humanos, sea el de la muerte. Yo quizás por haber estado tantas veces tan cerca de ella, una porque la he buscado y otras porque me ha buscado ella, ese miedo ya lo he perdido, pero creo que todos debíamos hacer un esfuerzo por perderle el miedo a una de las cosas mas naturales de este mundo.
¡Ah! También estuve varias veces en Maracaibo.
Un abrazo