domingo, 24 de junio de 2007

Decrepitud, miedo a la misma y fe en la eterna juventud

Ayer fue el cumpleaños de mi hija. Recibió varias llamadas de personas que la felicitaban y aunque no estaba pendiente de las conversaciones, hubo una frase que sin querer me llamo la atención. Decía algo así como: ¡Ya ves! Ya con nuestra edad, los cumpleaños sientan mal. Después de que se fueran, recapacite y llegue a la conclusión de que es verdad, que las personas a partir de cierta edad les sienta bastante mal el paso de los años. El por qué de ese miedo; creo no equivocarme si digo que en la edad de mi hija, es miedo a la decrepitud. Es tal el lavado de cerebro que les están haciendo la industria de los cosméticos y las clínicas de cirugía estética que han llegado a convencerlos de la eterna juventud ¡Cuán equivocados están!
En los que están en mi edad, ese miedo lo veo mas enfocado hacia la muerte. También es una pena. Me da la impresión que tanto unos como en otros no se acepten a si mismas; para mi es incomprensible que no admitan la llegada de la vejez o el limite de la vida, que aunque nos prometen que se alargara en los años venideros el final será que vendrá y lo bonito es estar preparado.

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1 comentarios:

Enrique Padilla dijo...

El envejecimiento.....Fatal designio. yo he reflexionado sobre eso, y me he resignado a llegar con claridez mental a mi ancianidad. Si mi cerebro y mi pensamiento están ágiles y rápidos como los de un adolescente no hay problema, aunque mi cuerpo se esté cayendo a pedazos. Que no se puede llegar con el cerebro intacto? Yo creo que sí se puede, si nos cuidamos desde los cuarenta. Yo ya soy un cuarentón metido en carne. Saludos José Manuel.