domingo, 18 de noviembre de 2007

Mis diarios. Historia de mi vida

Es la primera vez que en este cibernético hablo de mis verdaderos diarios. No se exactamente con que edad empecé a escribirlos, pero debió de ser cuando andaba por los quince o diez y ocho años. Al principio no era propiamente un diario; no se si existen todavía, pero eran unos pequeños cuadernos de bolsillo con las pastas de hule, los cuales siempre llevaba conmigo y en los que anotaba indiscriminadamente desde una reflexión, algún apunte en clase o algo para recordar. Aunque no son pocas las veces que he hecho limpieza de todo lo que considero inútil, estos cuadernillos sigo conservándolos.
Pasado el tiempo, aunque seguía llevando el pequeño cuaderno, pase a comprarme un dietario. Me parecía insufrible la obligación de todos los días tener que escribir algo, por lo que en los primeros, hay espacios en los que no existo, pero poco a poco le fui cogiendo el gusto y a día de hoy, no pasa una mañana en que mientras me tomo el café, deje de escribirlo. Son muy pocas veces las que vuelvo a ellos para leer algún pasaje de mi vida anterior, por lo que alguien que nunca los haya escrito piense que entonces el por que escribirlos. Intentare explicar lo que yo siento al hacerlo: En primer lugar es mi confesor virtual. Jamás he tratado de engañarlos, pero con ser esto un ejercicio bastante bueno, lo mejor es que conforme voy escribiendo lo que hice ayer, voy haciendo paradas y reflexiono sobre lo que hice bien o mal; sin querer todos los días me autoanalizo. ¿Esto es bueno o malo? Creo que si no a diario, todos de vez en cuando deberíamos reflexionar sobre nuestros actos.
En todos estos años, que no son pocos, solo ha habido un periodo en que he dejado de escribir y ha sido durante mi depresión. He pensado que con ellos se podía haber hecho un buen tratado sobre lo que es esta enfermedad, pero lo he desechado precisamente por faltar los días críticos.
Bajo ningún concepto, quiero que sean leídos por nadie, por lo que no es la primera vez que he pensado en rociarlos con gasolina y quemarlos, pero siempre me digo que ya habrá tiempo para finiquitarlos. No es por miedo a que alguien lea lo que he sido en esta vida, cosa que me importa un pepino y en conjunto no me arrepiento, pero sin querer, menciono pasajes de otras personas que estoy completamente seguro no les gustaría salieran a la luz y yo no me creo con derecho a que se hagan públicos si ellos no han tenido el coraje de hacerlo.
Por qué ahora los menciono. Estos días atrás, he tenido la tentación de hacer desaparecer este blog. Mi desconocida Rosa me ha dicho que no lo haga pero para ser sincero las razones que me ha dado no me convencen mucho y la verdad sea dicha las satisfacciones que yo esperaba de este diario, para nada se han cumplido. Me daré un tiempo de margen. Puede que este en horas bajas y ahora no estoy hablando de depresión.

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2 comentarios:

Barrabás-Barrabás dijo...

A pesar de que pueda parecer extraña la idea de que escriba cosas en sus diarios que ya no piensa volver a ver. Pero entiendo tu postura, las páginas de sus diarios a ti te sirven una sola vez: mientras las llena. Cuando durante ese café, y escribiendo de alguna forma se autoanaliza.
Personalmente, no tengo diaro, nunca he tenido esa constancia la que se refiere de tener que escribir en una página por el puro hecho llenar una fecha -como los diarios 'tradicionales'-. Desde este años he empezado a guardar mis poemas y no a destruirlos como lo hacia siempre, fuera de cualquier proposito me gusta ver las 'fotografías' de mis sentimientos y/o pensamientos.
Creo que todos tenemos una necesidad fuerte de saber cómo y quiénes somos.
Saludos.

José Manuel dijo...

Aunque mediante un poema tu lo haces de una forma mas bonita, pero no me negaras que de alguna forma, mientras lo haces, estas sacando lo mas profundo de ti y sin querer seguro te estas autoanalizando e incluso autocriticando.
Guardalos. Puede que algun dia sientas necesidad de saber los cambios acaecidos si no en tu vida si en tu forma de verla.
Yo jamas fui capaz de crear un poema y sin embargo escuchados en boca de los cantautores me encantan.