jueves, 8 de mayo de 2008

El lenguaje de los gestos y la frialdad de lo escrito

No es la primera vez que en este mi diario, he puesto una palabra, dentro de un contexto, a la cual yo quería darle un significado, y el que lo ha leído, no solo ha captado ese, sino todo el contrario, transformando la frase que yo pretendía que fuese amable en ofensiva. Es una de las riquezas del castellano, pero al mismo tiempo uno de sus inconvenientes y mas cuando es hablado por mas de 400 millones de personas, y no ya dentro de un país, sino en sus distintas regiones los giros del lenguaje varían. Recuerdo perfectamente cuando en Montevideo, delante de un grupo de personas, dije que iba a coger el autobús y se me quedaron mirando como si fuera un degenerado. La palabra “coger”, en la RAE, tiene 32 acepciones; pues bien, allí, la de uso normal es (o era) la 31: Realizar el acto sexual.
Las otras noches, en la televisión estuve viendo una entrevista que le hacían a Eduardo Galeano, no periodistas, sino lectores de su último libro . No solo me pareció un tipo preparado, sino cachondo y tratando a sus lectores con una amabilidad exquisita. El por qué escribo esto; bien en su día leí un suyo que me indigno tanto, que aun sabiendo seria muy difícil le llegara a él, le hice un en el que lo ponía a parir. Para nada me arrepiento de lo que en aquel entonces opinaba, sin embargo lo mas lógico es que me pregunte, como es que después de verlo en la televisión, me haya cambiado el concepto y la contestación no es otra que la que pongo en el titulo de este escrito.
En mi soledad, he perdido el hábito de conversar, aunque creo que no soy yo solo el que lo ha perdido, puesto que en este mundo de las prisas, para lo único que usamos el lenguaje es para comunicarnos, cosa bien distinta de lo que es mantener una conversación. Muy buen escritor tiene que ser el que describa una conversación y nos haga entrar en los sentimientos de los personajes.
Hablas distendidamente con una persona, y mientras escuchas, le vas observando los gestos, no solo de la cara, sino de todo su cuerpo, por lo que estas recibiendo dos tipos de lenguajes a la vez, y te puedes meter casi en el alma de tu interlocutor; puedes leer sus sentimientos. Las palabras en si, si lo pensamos un poco, son frías.

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1 comentarios:

AL dijo...

Hola Juan Manual (qué olvidada me tienes)...
Acabo de leer tu mensaje sobre Galeano y tu escrito anterior referente a él.
Pues has disparado precisamente al casi único periodista que creo representa realmente y con total coherencia el pensamiento latinoamericano, de la Patria Grande.
Recuerda que todo es según el cristal con que se mire, y por sobre todo -cosa en la que tengo experiencia- que si bien manejamos el mismo lenguaje, el concepto muchas veces varía de aquí a allá, llegando inclusive a tener interpretaciones opuestas. Galeano es un señor, un verdadero señor, un periodista veraz y un hombre jugado. Pero por sobre todo un hombre al alcance de todos. Quizás no había en el sitio donde lo leíste forma de contestarle, pero eso no significa que no acepte réplicas, en los sitios donde él publica, aparece su dirección de correo. De paso y referente al tema, te recomiendo leer para ampliar el precioso texto del discurso que el cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc en Europa, una brillante hipótesis que si no has leído con gusto te alcanzaré. Dicen que para todo hay dos visiones: la de los vencedores, y la de los vencidos...
un abrazo,
myriam