jueves, 26 de abril de 2007

Tengo pena y no se de qué

Siento pena. Medito y me pregunto el por qué ahora pena. No le encuentro explicación. Llego a la conclusión de que tiene que ser de mi mismo. Es un dilema ¿El por qué voy a sentir pena de mi? No quiero romperme la cabeza buscando elucidaciones, lo dejo en que tengo pena. He hecho lo posible por tener un día normal; he dado mi paseo, he charlado con un vecino al que ni siquiera conocía, y he hablado de las cosas que hablan dos personas que acaban de conocerse. El perro vagabundo ya sabe que todos los días me doy un paseo y me espera en la cancela. El final será que lo adopte. Vuelvo del paseo agotado, no quiero acostarme así que me pongo delante de este aparato. No tengo ganas ni de crackear ni de investigar música. Es de los días que se me hacen eternos. También pienso en que me hace falta escaparme de este puñetero país. No creo en eso que llaman vibraciones, buenas o malas, pero si es verdad que existen yo a esta puñetera patria le estoy tomando manía. Espero esta tarde encontrarme mejor y dejar atrás estos fastidiosos fantasmas.

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1 comentarios:

Dedie dijo...

He recuperado el librito de Vallejo Nágera, Ante la depresión. Y este autor empieza describiéndola de esta manera:

" La vivencia depresiva es indefinible. Parece consistir en una mezcla de tristeza, amargura, remordimiento, angustia, desolación, pena, congoja, desesperanza,apatía, conciencia de incapacidad, sentimientos de culpa..., con alguna de esas sensaciones en el grado de máxima intensidad.

Por lo que relatan los enfermos, a lo que más se parece es al desgarro del alma que padecemos tras la muerte de un ser muy querido, pero aún con más intensidad. Es la vivencia del duelo sin que nadie haya fallecido".

En otro apartado incluye una frase que siempre me ha inquietado: " las personas que quieren a un deprimido, están también destrozadas".

Curioso, dentro del librito acabo de encontrar un prospecto de Nobritol F.

Sólo quería recomendar de alguna manera lo que escribió este autor a aquellas personas que, aunque no padezcan de depresión, tengan a alguien cercano aquejado de la enfermedad. Es importante un acercamiento al problema, porque no es sólo una tristeza que se pueda sacudir con un golpe de mano. Cuántas veces habrá escuchado el depresivo eso de " pero no estés triste , hombre, no tienes motivos"?

Perrillo, yo sé que tú vas a salir de eso. Vas por buen camino, pero si hasta te estás planteando la adopción de otro perro! y las plantas, y las zanahorias, y tu sueño de abandonar este país. Todo es posible si se sueña con la suficiente intensidad.

Estaré por aquí cerca para observar tu evolución. Y quiero alegrías...o me pondrás a mí también triste. Voy a desearlo con muchísima intesidad.

Bicos galegos.