martes, 22 de julio de 2008

El cadáver de tu enemigo pasará

Aunque el refrán es chino, y en su origen dice: Siéntate junto al río, y verás pasar flotando el cadáver de tu enemigo, en mi pueblo bastante más brutos y con menos filosofía, decíamos: Siéntate en el tranco de tu puerta... Es una filosofía que he aplicado muchas veces en la vida, y más que por paciencia, porque se cumple otro dicho que también he utilizado mucho: aquello que ya ni esperabas que ocurriera, sucede.
Por mi puerta esta pasando el cadáver y no me alegro.
Puedes continuar leyendo... También es verdad que lo que para unos se cumple, no necesariamente tiene que cumplirse para los demás.
Saco esto a colisión, porque un matrimonio, llamémosle equis, la verdad es que muy cercano a mi, en los días en que peor me encontraba de mi depresión, no solo no me prestaron el menor caso, sino que decían que quien lo estaba pasando mal no era yo, sino mi ex mujer. Durante el proceso de separación, la cosa llego al extremo que en el juicio, se presentaron como testigos de ella, y por tanto en contra mía. En él lo comprendo, puesto que jamás entendí su forma de ser y conforme pasaba el tiempo, no solo me reafirme no ya en que no era una persona normal, sino que era un psicópata; sin embargo en ella nunca comprendí el por que me había tomado ese odio. La verdad, muy posible, aunque mis conocimientos de psiquiatría, ni con mucho, son para sentenciar, la razón fuera que cuando me enteré, que él le había dado a ella una soberana paliza, le mande razón de que fuera mirando su sombra por si se encontraba conmigo (Vivian en otra ciudad cundo esto ocurrió), y todos sabemos lo que es el Síndrome de Estocolmo, por el que los maltratados, se ponen de parte del maltratador. Fueron mas las venganzas que contra mi tomaron y que en su momento me dolieron bastante; supieron darme en mi punto flaco, pero no pienso contarlas aquí.
Pasa el tiempo y mira por donde me entero, este mundo es un pañuelo, que los dos están en el paro y si mis sospechas son ciertas, él ya ha agotado las prestaciones. Si a esto le sumamos que no tienen ningún patrimonio, porque en sus aventuras empresariales, sumadas a su delirio de grandeza, lo perdió todo, la verdad es que, o mucho me equivoco, o pasan por una situación bastante difícil.
Después de la depresión, he arribado a un mundo en el que la palabra odio no existe y por otro lado tampoco deseo el mal de nadie, por lo que de él, creo que es una pagina pasada de mi vida, que no quiero volverla a ver, pero de ella y de sus hijos, esperare acontecimientos y haré todo lo posible, por que no lo pasen mal. Pocas ayudas mas pueden tener, porque él ha ido dejando una buena estela de enemigos.
Espero se recuperen sin tener que recurrir a mi.


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4 comentarios:

Nostromo dijo...

Estimado asceta,
Deduzco por tu escrito que estas más alla de muchos odios y rencores y que los has superado hace tiempo.
Ya me gustaría a mi llegar a ese nivel algún día.
Mientras tanto, te dire un refrán que he oido siempre (junto al del chino) y en ocasiones cumplido:
"Al enemigo, ni agua".
De todas formas, solo son refranes.
Un abrazo.

José Manuel dijo...

Amigo Nostromo, que yo sepa en este mundo hay dos personas que me odian, y te puedo asegurar que cada vez que piensan en mi sufren y además bastante, mientras que si alguna vez vienen a mi mente, me son indiferentes, de lo que puedes sacar la conclusión de que el que sufre no es el ser odiado sino el que odia, a lo que te pregunto, ¿merece la pena y mas cundo el odiado quizás ni lo sepa?
Te aseguro que lo no merece
Otrosí digo: la verdad es que al encabezar los comentarios dirigidos a ti, no se el por qué me viene la duda de si amigo/a ¡por favor!, acláramelo.
Saludos

Nostromo dijo...

Muchas gracias por tu contestación, procuraré ponerla en práctica ya que me ha convencido en sus argumentos, sin ningún lugar a dudas.
Un amigo de Madrid.

José Manuel dijo...

Me alegro de al menos haberte hecho reflexionar.
Saludos