sábado, 22 de marzo de 2008

Los mochuelos. ¿Qué ha sido de ellos?

Que la especie humana es la mayor depredadora de todas las existentes es algo que tengo muy asumido, pero hay cosas que me cuestan trabajo comprender y es como conseguimos la desaparición de especies que para nosotros no tiene ningún valor, y que sin embargo tanta utilidad nos reportan.
Antes de que yo comprara el terreno sobre el que después construí la casa en la cual vivo ahora, era un inmenso olivar, en el cual aparte de los caminos, existentes, hicieron otros que supuestamente serian las calles (Aun siguen siendo caminos de tierra) de la futura urbanización y a ambos lados de los mismos, se veían mojones los cuales delimitaban lo que serian las parcelas en las que se podría construir una vivienda. Fue una sinvergüencería de un señor en connivencia con el Ayuntamiento, puesto que no era terreno urbano, cosa que desconocía, y el vender terreno rustico a precio de urbanizable era un estupendo negocio, pero no voy a hablar aquí de cómo la gente se enriquece ilegalmente.
El terreno es bastante grande, y lo primero que nos hicimos fue una especie de cobertizo que nos servia de refugio, en los días que pasábamos aquí, que eran todos los libres de trabajo. Las faenas no nos faltaban, porque al menos yo, estaba concienciado de que teníamos que ser autosuficientes y llego un momento en que conocía hasta la última piedra del terreno.
Lo primero que me llamo la atención, fue la vida salvaje que había tanto en él como en sus alrededores. En especial recuerdo a tres especies, los mochuelos, los lagartos y los alacranes. Estos últimos aunque suponían un peligro, nos indicaban que estábamos en un terreno virgen; los lagartos también abundaban, hasta el extremo que una cría, que había elegido un olivo como su hábitat empecé a darle de comer, primero poniéndosela en la punta de un alambre, hasta que cogimos confianza y se la daba directamente con la mano. Ya siendo adulto desapareció, me imagino que a buscar pareja. Eran preciosos, casi todo el cuerpo de color verde y con unas tonalidades amarillas en el lomo. El que estas dos especies hayan desaparecido, lo veo casi lógico, la primera como consecuencia de tanto movimiento de tierras y los segundos, porque desde que adopte a los perros, estos, aunque al final no cogen ni una, persiguen hasta a las lagartijas.
La ultima especie, la de los mochuelos, que también abundaban, hasta el extremo que clave dos palos con nidos, fabricados por mí, en los extremos y separados unos 50 metros, para que en ellos se establecieran. Aquí el silencio es total y aunque su canto, tan especial, se escuchaba todo el día, era en la tarde noche, cuando empezaban su máxima actividad. Ahora que nuevamente estoy descubriendo el mundo después de la depresión los hecho bastante de menos. El por qué han desaparecido, no le encuentro explicación, puesto que sigo viendo ratones de campo, o al menos los agujeros de sus ratoneras, que era una de las bases de su alimentación. Sea cual sea la causa, tengo la seguridad de que nosotros somos los culpables.

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3 comentarios:

Gloria elena dijo...

Me gusta el respeto que muestra por la naturaleza y el hecho mas bonito y admirable de construirle nido a los mochuelos es algo maravilloso y conmovedor, son animalitos amigables despiertan ternura se dejan acariciar siempre que uno los trate con cariño y respeto permanecen pendientes de la compañia que uno les brinda yo alimento uno no se si es hembra o macho pero me ha dado tanta alegria que me gustaria que viniera otro a mi casa para que le hiciera compañia, estimado amigo lo que sucede es que las personas son superticiosas mal educadas y con mucho egoismo por eso no pueden vivir en armonia con la naturaleza, muchas personas que me han visto con el mochuelo me dicen cortele las alas para que no se valla, otros me dicen esos pajaros son diabolicos, otros mas chistosos ignorantes dicen dele mucha carne y pidale el numero de la loteria a su nombre para que gane vea Ud. la ignorancia campea por eso estamos como estamos hemos destruido al planeta y seguimos sin educar a los mas pequeños ciudadanos del mundo al contrario los aleccionamos para que destruyan mas nuestro planeta con el voraz deseo de riqueza y el poco respeto por la naturaleza
Saludos buen amigo y suerte con los mochuelos

José Manuel dijo...

Amiga Gloria, quizás lo que te voy a contar te desilusione un poco. Tiempo ha recogí a una cría de gorrión que se había caído del nido, el cual estaba completamente inaccesible, por lo que me lo lleve a mi casa, y a base de pan mojado en leche, el cual había que introducirle por el pico y empujarle con un palito, el animal sobrevivió y ya comía, todo lo que encontraba, especialmente en la cocina.
Volaba por toda la casa, se posaba en nuestros hombros, y era uno más de la familia. Con las puertas abiertas no hacia el menor intento por escaparse, hasta que llego un día, que desapareció. Disgusto por nuestra parte, pero volvió a parecer. Nuevamente todos tan contentos, pero fuimos observando que estas escapadas cada vez las hacia mas a continuo, por lo que sospeche que su instinto de procreación (Era hembra), podía mas que su afecto hacia nosotros y la facilidad de tener toda la comida. Así ocurrió; un día no volvió mas, por lo que me la imagine en su nido con unas preciosas crías.
Puede que a tu mochuelo le pase lo mismo, pero ten en cuenta que será más feliz entre los de su género que entre nosotros.
No tienes permiso para acceder a tu blog, pero da igual.
Un abrazo

Rosa dijo...

He podido disfrutar un ratito de este apasionante blog y solo quería decirte que una vez más me vuelves a emocionar con esa flamante sencillez y valores que te caracterizan... me quedo con esta frase: "un día no volvió mas, por lo que me la imagine en su nido con unas preciosas crías" PRECIOSO... este es el lado más bonito que se podria dar a esta trágica y bella historia... la vida... me encanta que lo veas así y nos lo hagas saber... tengo un escrito que habla de esto a ver si lo recupero... hasta pronto