martes, 29 de abril de 2008

El exilio español a Africa

Si buscas la palabra éxodo, solo se referirán a los judíos, pero poco o nada al que han sufrido otros pueblos a través de la historia, y entre ellos el que sufrió el pueblo español después de que los dichosos Reyes Católicos conquistaran el ultimo reino musulmán en la península Ibérica. No solo hicieron limpieza étnica al igual que Hitler, sino que llamaron a la Inquisición para que también la hicieran religiosa. Fueron muchos los españoles que tuvieron que abandonar sus tierras estableciéndose, principalmente en lo que hoy es Marruecos, pero no fueron pocos los que cruzaron el desierto y se establecieron junto al río Níger.
En primer lugar la sobre la llegada de los musulmanes a España no esta nada clara. Lo de Tarif parece que fue una invencion de los historiadores y tradicionalistas musulmanes para explicar la etimología de Tarifa. Fue después de este supuesto desembarco, cuando Musa ben Nusayr envió a su lugarteniente Táriq (No confundir con Tarif), quien desembarcó con 1.700 hombres, 7.000 ó 12.000, según las diferentes fuentes árabes, beréberes en su mayor parte (O sea que lo de árabes vamos a dejarlo), en la primavera del año 711. Las fuentes árabes no están de acuerdo ni en el número de combatientes que participaron en el desembarco, ni en la cronología, ni en el lugar exacto del desembarco.
Hoy parece el desembarco tuvo lugar en las costas murcianas y que la primera ciudad ocupada por los árabes fue Cartagena.
La rápida conquista de España y la subsiguiente islamización se debieron a la habilidad de los caudillos musulmanes, que supieron explotar las inconsecuencias sociales del reino visigótico y aplicar la legislación textual de El Corán (Infinitamente adaptable en aquel entonces) a las necesidades de los neófitos y de aquellas poblaciones cristianas y judías que quisieron conservar sus peculiaridades sin sentirse, por ello, discriminadas.
Muchos de estos musulmanes eran descendientes de las numerosas familias visigodas e hispanorromanas convertidas al Islam en los primeros años del siglo VIII, poco después de la conquista.
Este era el caso de los , godos que adoptaron la fe de Mahoma quizá como una forma de seguir viviendo en la Ciudad de los Concilios bajo dominio omeya.
En 1468 un grupo de toledanos no católicos partían al exilio; entre ellos se encontraba el cadí Ali ben Ziyad, miembro de la familia al-Quti que ejercía de juez civil entre los musulmanes de Toledo. Igual que habían hecho otros exiliados antes, y tal como harían miles después, Ali ben Ziyad se dirigió al sur del estrecho, a Berbería, tal vez a Fez o a alguna otra ciudad magrebí donde las gentes de al-Andalus se fueron asentando. Pronto entró en contacto con el imperio songhai del Sudán medieval, en África occidental subsahariana, quizá siguiendo los pasos de bastantes moriscos que, a través de las rutas de los tuaregs, se habían establecido en el país negro de Malí. Con fuerte influencia tuareg, Malí representaba el confín sur del Islam, y hacia allí se dirigió el toledano instalándose en Gumbu. Buen aficionado a los libros, en su camino hacia Centroáfrica parece haber adquirido numerosos ejemplares de textos religiosos, vidas del Profeta y el Corán, en algunos de los cuales tomó por costumbre hacer anotaciones en los márgenes. Durante los años de esplendor del reinado de Askia Mohamed Tombuctú se convirtió en la gran ciudad de la cuenca del Níger. Tombuctú ya era por entonces un lugar mítico entre tuaregs y comerciantes norteafricanos, y había sido engrandecida por sucesivos gobernantes desde tiempo atrás. Un engrandecimiento donde también habían tomado parte los andalusíes: la mezquita más antigua de la ciudad, conocida como Djinguereiber (la grande), fue construida en 1325 por Ishaq es-Saheli, un arquitecto granadino.
Con la llegada al poder de los Bambara los moriscos caen en desgracia en las tierras del Níger y los Kati han de abandonar sus ciudades y oficios tradicionales (juristas, abogados) para dedicarse a la agricultura, repartidos a lo largo de todo el Níger. Con ellos, con cada rama de la familia, viajarán partes de la biblioteca como medio de evitar que los enemigos de la familia la destruyan al completo. Así podrían perderse algunos documentos, pero otros se salvarían. Sin embargo la tenacidad de unos lejanos descendientes de Ali ben Ziyad, Diadié Haidaa y su hijo Ismael Kati, ha servido para rescatar del olvido este fantástico legado. Poco a poco, con paciencia de santos y minuciosidad detectivesca, han recorrido toda la geografía del Níger, aldea por aldea, hurgando en la memoria y en los rincones olvidados de cada pariente o amigo próximo, hasta recuperar miles de legajos y manuscritos, almacenándolos de nuevo en Tombuctú. Ismael decidió entonces recurrir a la tierra de sus antepasados, España, en busca de ayuda. Se dirigió primero a la Junta de Castilla-La Mancha y luego, ante la indecisión de sus políticos, al gobierno de Andalucía. Por fin, ante la presión de un grupo de intelectuales como Saramago, Goytisolo o Muñoz Molina, encabezados por José Ángel Valente, la Junta de Andalucía se comprometió a facilitar todo lo necesario para la creación de una nueva biblioteca en Tombuctú. Hay que hacer notar la actitud orgullosa y loable de Ismael Kati, quien durante bastante tiempo ha rechazado ofertas de compra de los ejemplares más destacados, y en ningún momento ha contemplado la posibilidad de vender al mejor postor el legado de su familia. En 1997 y 1998 dos expediciones científicas a Centroáfrica organizadas por la Universidad de Granada, estudiaron, entre otras cosas, la etimología de las lenguas del Níger, descubriendo cientos de palabras de origen andalusí en la lengua hablada hoy por los “arma”, los descendientes de aquellos “renegados” españoles y las gentes songhai con quienes tuvieron hijos. El gran trabajo de Amador Díaz García, miembro de ambas expediciones, constituye un valioso documento de la presencia hispana en África Occidental.

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3 comentarios:

buit dijo...

conocí a Ismael Diadié en el 2oo2 cuando buscaba apoyos para la fundación de su Biblioteca para la que tenía ideas muy concretas.Como no se dejaba manipular fue criticado y calificado por los que se llamaban a si mismos "expertos" (siento no saber sus nombres) de "pícaro" y estafador asegurando (sin conocerlos) que los fondos no tenían interes, al ser copias de textos ya conocidos. Estos "expertos" lo que querían era chuparle la información al negrito para sus publicaciones y escupir despues la cáscara pero no sabían con quien se topaban.Si al termino pícaro le damos el sentido, no peyorativo, de persona con imaginación y recursos, desde luego lo era pues supo jugar sus cartas sin enseñarlas. En unas declaraciones de esa epoca dice "Los hombres son dañinos, pero la otra opción es que mi biblioteca la devoraran los insectos y el tiempo y en esta ocasión he elegido a los hombres. Ahora que todo el mundo sabe que existe, si alguien quiere apoderarse de ella o destruirla se lo tendrá que pensar dos veces."

Jesus dijo...

hola:

He leído con atención tu texto titulado "El exilio español en Africa" y me sugioere unos cuantos comentarios. el primero es que el enlace que tienes puesto en Banu al-Quit a mi web tiene un error, pues la dirección ha cambiado. Ahora es:
http://www.viajesyviajeros.com/articulos/bib-tombuctu.htm

Por favor, corrigelo cuando puedas.

El segundo comentario es que has "fusilado" (o chupado, comote gusta decir a tí) todo mi artículo, casi palabra por palabra, copiando incluso el mapa. Y sin embargo, no has informado ni del autor, que figura al final del texto original, ni de la web de donde lo has cogido, en contra de una miníma norma de buen uso de los contenidos de internet.

Por ello te ruego que cites, al principio o final de tu texto que el mismo es una copia del publicado en www.viajesyviajeros.com y cuyo autor es Jesús Sánchez Jaén.

Un saludo

Jesús Sánchez Jaén

José Manuel dijo...

Plagio, y pongo un enlace al “articulo” plagiado. Bien... No he vuelto a leer lo que escribí en aquel entonces y bastante menos tu escrito.
Fue en Canal Sur dos, si mal no recuerdo, donde vi un reportaje en el que una serie de personas de la Universidad de Granada, realizaron este periplo.
El 29 de abril de 2008, estaba en plena depresión, y escribía en este blog para evadirme de pensamientos negativos (no lo entenderás), jamás lo hice pensando en que nadie lo leyera (aun escribo con esa idea) y bastante menos en adquirir notoriedad.
Segundo: Veo que tu si quieres conseguirla y dejo este comentario en el que tu te encargas de dejar todos tus datos (podían haber llegado a ellos a través del enlace). Iba a quitar la entrada pero he pensado que quizás por ella te lleguen los lectores que tanto ansías. Si pones en un buscador El exilio español a África, al parecer tu “articulo” no aparece por ninguna parte.
Se que un diputado granadino, socialista para más señas, quiere presentar una proposición en el congreso para resarcir a los descendientes de estos exiliados (espero que si piensa que sea económicamente les pague el de sus impuestos y no de los míos) y probablemente alguien se interese por este tema.