lunes, 7 de abril de 2008

Saber la hora por la posición del sol, cosa del pasado

Es un hecho que la observación de la naturaleza, cada vez queda mas relegada y mas sabiendo que la población urbana ya supera a la y en una ciudad, solo debido a la contaminación lumínica ni siquiera sabemos si el cielo esta estrellado.
A mi siempre me llamo la atención que los viejos de mi niñez cuando se les preguntaba que hora era, no se miraban la muñeca, sino que miraban el sol, te decían la hora y en poco se equivocaban, y si en algo lo hacían daba igual, puesto que eran tiempos en que las prisas, no habían llegado a comernos el coco. Yo no se para que hacen falta relojes tan exactos si hoy en día todo el mundo llega tarde a la cita que tengan.
Cuando veraneábamos en Melicena, los pocos que hacíamos un grupo, a las dos de la tarde, nos dábamos el último baño, recogíamos todos los artilugios y nos íbamos a tomar unas cervezas al único chiringuito que había en el pueblo. Era una tradición el que me preguntaran, si ya era la hora (Sabían que no llevaba reloj). Se reían y los tenía escamados porque nunca fallaba. Mi truco era bastante estúpido, sabia perfectamente la posición del norte, y cuando un palo allí hincado, dirigía su sombra hacia él era el medio día solar, y como por esas fechas llevamos dos horas de adelanto, pues justo era la hora de las cervezas.
En realidad hacer un reloj de sol, es un poco mas complicado. Si hincáramos la varilla vertical, y marcáramos en el suelo las diferentes horas, con el paso de los días nos las falsearía, porque no hemos tenido en cuenta la latitud del lugar que nos encontremos, pero tampoco hay que estudiar medicina para hacerlo bien. Una vez que sepamos la latitud, supongamos 40º, en vez de hincar la varilla vertical, la hincamos inclinada 40º con respecto al suelo y señalando al polo norte (En realidad seria el geográfico)
Os dejo la siguiente , en la que os indican con detalle como hacerlo y ya sabéis el próximo ejercicio que le debíais de poner a vuestros hijos.
El que aparece en la foto que encabeza este escrito, hace bastante que se lo compre a un hippie (Haz el amor y no la guerra), y durante un tiempo lo lleve en el bolsillo y llego el momento que me defendía bien con él. Lo que son las cosas, también hace tiempo que no llevo ninguno encima y para nada lo hecho en falta.

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